martes, 4 de marzo de 2008

Crisis en puerta en el Poder Judicial de estado de Morelos

7 de diciembre

El ambiente de animadversión contra Ricardo Rosas Pérez, tras el fallo de la SCJ en la controversia constitucional, recrudece la estabilidad y la credibilidad del Poder Judicial estatal. “No le creen ni confían en él”.

David Monroy

CUERNAVACA, MOR.- El ambiente adverso contra el presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Ricardo Rosas Pérez está a punto de generar una crisis estructural dentro del poder judicial estatal, pues al ánimo contrario que prevalece entre los abogados litigantes desde hace meses, se suma la falta de credibilidad y de liderazgo entre secretarios de acuerdo, jueces e incluso magistrados tras haber perdido la controversia constitucional frente al gobernador, Marco Antonio Adame Castillo.

De acuerdo a la versión de jueces civiles y penales, secretarios de acuerdo del municipio de Cuernavaca y algunos magistrados que integran el pleno del TSJ, Ricardo Rosas Pérez no sólo ha perdido liderazgo, “sino calidad moral para casi cualquier petición u ordenamiento que pretenda implementar dentro del poder judicial”.

Por separado, los entrevistados –que pidieron anonimato para evitar incrementar el nivel de tensión—reconocieron que la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que dio la razón el poder ejecutivo, en un litigio contra un juez a quien el primero consideraba con fuero y el segundo no, terminó por reducir “casi a nada” el nivel de credibilidad de Rosas Pérez, quien ahora además de evitar los comentarios, recibe pocas personas en su despacho de la sede del TSJ.

Para un juez en materia civil, Rosas Pérez ha demostrado que se ha enfermado con la posición y en lugar de asumir su posición como representante de un poder encargado de administrar justicia, se ha impuesto como un intento de “sabelotodo vulgar” que además de no ser una eminencia, peca de prepotente y soberbio.

Por su parte, un joven magistrado reconoció que el fallo de la controversia constitucional, no exhibió solamente a Rosas Pérez, sino que puso en evidencia el desconocimiento total que existe en el poder judicial de casos delicados y extraordinarios como el del juez Prisciliano Sedado, origen del conflicto con el gobierno estatal.

El entrevistado aseguró que la situación de desconfianza, falta de liderazgo y, desde luego, credibilidad en el funcionario titular del TSJ, está a punto de generar una crisis de valores y de funcionamiento dentro de ese órgano, pues independientemente de que el ciclo de Rosas está a punto de terminar –en mayo debe ser relevado—desde ahora ni los abogados litigantes y ahora sus funcionarios más cercanos creen en sus opiniones o en sus tesis, de tal forma que ellos conllevará a una crisis estructural.

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